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Hospital México Americano. C. Colomos 2110, Ayuntamiento, 44620 Guadalajara, Jal. Consultorio 215. Piso 2
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La cefalea no es un diagnóstico por sí misma, sino un síntoma que puede aparecer por numerosas causas.
Existen cefaleas primarias, como la migraña, en las que el propio dolor constituye la enfermedad. Sin embargo, también existen cefaleas secundarias provocadas por otra condición que debe identificarse.
Por esta razón, una valoración adecuada no consiste únicamente en preguntar cuánto duele. Es importante conocer cómo inició, cuánto tiempo lleva presente, dónde se localiza, cómo ha evolucionado, qué síntomas aparecen junto con el dolor y si existe algún cambio respecto al patrón habitual del paciente.
La exploración neurológica y, cuando está indicado, estudios como tomografía, resonancia magnética o estudios vasculares cerebrales permiten investigar causas secundarias y decidir cuándo una cefalea requiere una evaluación más profunda.

Un dolor de cabeza nuevo o diferente a lo habitual merece especial atención cuando presenta determinadas características conocidas como banderas rojas.
Algunas formas de cefalea pueden ser la manifestación inicial de una hemorragia cerebral, hemorragia subaracnoidea, aneurisma cerebral, infección del sistema nervioso, alteraciones de la presión intracraneal u otras enfermedades neurológicas.
Busca atención médica inmediata si el dolor:
Ante estos síntomas no debe esperarse una consulta programada. Es necesario acudir a un servicio de urgencias para realizar una valoración médica inmediata.
Una de las decisiones más importantes durante la valoración de una cefalea es determinar si existe indicación de realizar estudios de imagen y cuáles son realmente necesarios.
Dependiendo de las características del dolor y de la exploración neurológica, puede ser suficiente una valoración clínica o puede ser necesario solicitar una tomografía, resonancia magnética, angiotomografía, angiorresonancia u otros estudios específicos.
El objetivo no es solicitar estudios indiscriminadamente, sino identificar aquellos pacientes en los que existe una razón para investigar una causa estructural, vascular o neurológica secundaria.
Cuando el paciente ya cuenta con estudios previos, revisarlos directamente y relacionar los hallazgos con sus síntomas también forma parte importante de la valoración.

La migraña es una enfermedad neurológica que puede producir episodios recurrentes de dolor moderado o intenso, frecuentemente pulsátil, acompañados de síntomas como náusea, sensibilidad a la luz o al sonido y empeoramiento con la actividad física.
Algunas personas también presentan aura, con síntomas visuales, sensitivos o alteraciones transitorias del lenguaje antes o durante algunos episodios.
Cuando los ataques son frecuentes o intensos, la migraña puede afectar significativamente el trabajo, sueño, actividades familiares y calidad de vida.
Y aunque muchas personas viven durante años utilizando únicamente analgésicos, actualmente existen múltiples alternativas para tratar y prevenir la migraña.
El tratamiento depende de la frecuencia de los ataques, su intensidad, duración, síntomas asociados, enfermedades concomitantes y respuesta a tratamientos utilizados previamente.
El objetivo no es solamente aliviar el episodio actual. En pacientes con ataques frecuentes o incapacitantes también buscamos disminuir el número de crisis, reducir su intensidad y recuperar actividades que la migraña ha comenzado a limitar.
Durante un ataque pueden utilizarse diferentes medicamentos dependiendo de la intensidad y características de la migraña.
Además de analgésicos y antiinflamatorios utilizados apropiadamente, existen medicamentos específicamente desarrollados para tratar los ataques de migraña, como los triptanes y, en determinados pacientes, medicamentos más recientes dirigidos contra la vía del CGRP.
Elegir correctamente el tratamiento y utilizarlo en el momento adecuado puede mejorar considerablemente el control de una crisis.
El CGRP es una molécula involucrada en los mecanismos que producen la migraña. Actualmente existen tratamientos específicamente desarrollados para actuar sobre esta vía.
Los anticuerpos monoclonales contra el CGRP o su receptor pueden utilizarse como tratamiento preventivo en determinados pacientes y existen también medicamentos orales dirigidos a esta vía, conocidos como gepantes, que pueden utilizarse en contextos específicos para tratamiento agudo o prevención.
Estas alternativas han ampliado considerablemente las posibilidades de tratamiento para pacientes que no han conseguido un control adecuado con terapias convencionales.
Cuando las crisis son frecuentes, prolongadas, incapacitantes o interfieren significativamente con la vida cotidiana puede considerarse un tratamiento preventivo.
Existen diferentes grupos de medicamentos que pueden utilizarse con este objetivo, incluyendo algunos neuromoduladores, antihipertensivos y otros fármacos preventivos.
La elección depende de las características de cada paciente, enfermedades concomitantes y tratamientos utilizados previamente.
En pacientes con migraña crónica, la aplicación de toxina botulínica tipo A mediante un protocolo específico puede disminuir la frecuencia y severidad de los episodios.
Dependiendo de las características del dolor también pueden considerarse otras estrategias, incluyendo determinados bloqueos de nervios periféricos, como los nervios occipitales, principalmente en situaciones seleccionadas.
Estas opciones no sustituyen una valoración completa, sino que forman parte de las diferentes herramientas disponibles para construir un tratamiento individualizado.

El tratamiento de la migraña no depende exclusivamente de medicamentos. La frecuencia de los episodios puede verse influida por factores como alteraciones del sueño, ayunos prolongados, deshidratación, estrés y determinados cambios en la rutina.
Llevar un registro de los episodios puede ayudar a identificar patrones y evaluar objetivamente la respuesta al tratamiento.
También es importante evitar el uso excesivo de analgésicos, ya que utilizarlos con demasiada frecuencia puede favorecer la aparición de cefalea por sobreuso de medicamentos y dificultar el control del problema.
El objetivo es construir una estrategia que el paciente pueda mantener a largo plazo, en lugar de limitarse a tratar cada nuevo episodio de manera aislada.
Cuando una persona consulta por dolor de cabeza, mi prioridad inicial es determinar qué tipo de cefalea presenta y si existen datos que sugieran una causa neurológica secundaria.
La historia del dolor, la exploración neurológica y la interpretación de los estudios permiten decidir qué pacientes pueden manejarse como una cefalea primaria y cuáles requieren una investigación adicional.

No todos los dolores de cabeza son iguales ni requieren el mismo abordaje. Una valoración adecuada comienza por analizar cómo inició el dolor, su localización, intensidad, duración, frecuencia, evolución y síntomas acompañantes, además de identificar si existe un cambio respecto al patrón habitual del paciente.
La exploración neurológica permite complementar esta información y buscar datos de alarma que puedan sugerir una causa secundaria. El objetivo es diferenciar aquellas cefaleas que pueden corresponder a migraña u otras cefaleas primarias de aquellas que requieren estudios adicionales o una valoración más urgente.
Una tomografía o resonancia no debe interpretarse de manera aislada. Cuando el paciente ya cuenta con estudios, es importante relacionar directamente los hallazgos de las imágenes con las características del dolor, la exploración neurológica y su evolución clínica.
Esto permite determinar si un hallazgo realmente puede explicar los síntomas, si se trata de un descubrimiento incidental o si requiere seguimiento o estudios adicionales. Cuando existen datos de alarma, también permite decidir si es necesario complementar el estudio con resonancia magnética, angiotomografía, angiorresonancia u otras técnicas de imagen.
Cuando se establece el diagnóstico de migraña, el tratamiento debe adaptarse a la frecuencia, duración e intensidad de las crisis, así como al grado en que interfieren con las actividades cotidianas y a la respuesta obtenida con tratamientos anteriores.
Actualmente existen muchas más alternativas que el uso ocasional de analgésicos. Dependiendo de cada caso pueden utilizarse tratamientos específicos para las crisis, medicamentos preventivos, terapias dirigidas al CGRP, toxina botulínica y determinados procedimientos como bloqueos de nervios periféricos.
El objetivo es desarrollar una estrategia que permita reducir la frecuencia y severidad de las crisis y disminuir el impacto de la migraña en la calidad de vida.

Soy el Dr. Cristopher Arturo González, neurocirujano en Guadalajara, dedicado al diagnóstico y tratamiento de enfermedades del cerebro, columna vertebral y sistema nervioso.
En pacientes que consultan por cefalea, uno de los objetivos principales de la valoración es diferenciar una cefalea primaria, como la migraña, de aquellas situaciones en las que el dolor puede ser consecuencia de otra enfermedad neurológica.
Mi formación neuroquirúrgica permite realizar una valoración clínica y neurológica, revisar directamente los estudios de neuroimagen e identificar alteraciones estructurales o vasculares que puedan requerir una evaluación específica.
Cuando se establece el diagnóstico de migraña, el objetivo es desarrollar un tratamiento individualizado que permita controlar las crisis y disminuir su frecuencia e impacto en la vida cotidiana.
La mayoría de los dolores de cabeza no son consecuencia de una enfermedad grave, pero existen características que requieren especial atención. Un dolor que aparece súbitamente y alcanza una intensidad muy elevada en pocos minutos, que es completamente diferente a dolores previos o que se acompaña de debilidad, alteraciones del lenguaje, pérdida de visión, convulsiones, confusión o pérdida del estado de conciencia debe valorarse de manera urgente.T
También es importante estudiar una cefalea que cambia progresivamente de características, aumenta en frecuencia o intensidad o comienza a acompañarse de nuevos síntomas neurológicos. La historia clínica y la exploración permiten determinar si son necesarios estudios adicionales.
No necesariamente. En pacientes con características típicas de migraña y una exploración neurológica normal, los estudios de imagen no siempre son necesarios.
Sin embargo, una tomografía, resonancia magnética u otros estudios pueden estar indicados cuando existen datos de alarma, síntomas neurológicos atípicos, cambios importantes en el patrón habitual del dolor o características que hagan sospechar una causa secundaria.
La decisión de solicitar un estudio debe realizarse de acuerdo con las características particulares de cada paciente y no solamente por la intensidad del dolor.
¿Qué opciones existen si los medicamentos para la migraña no me funcionan?
Actualmente existen diferentes alternativas y el tratamiento de la migraña no se limita a utilizar analgésicos durante una crisis.
Dependiendo de la frecuencia y características de los episodios pueden utilizarse tratamientos preventivos convencionales, medicamentos específicos para las crisis, terapias dirigidas al CGRP, toxina botulínica tipo A y, en determinados pacientes, bloqueos de nervios periféricos, además de identificar factores que puedan favorecer las crisis.
Si un tratamiento previo no ha funcionado, es importante revisar qué medicamento se utilizó, durante cuánto tiempo, a qué dosis y cuál fue la respuesta, antes de determinar cuál puede ser la siguiente alternativa.





