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Hospital México Americano. C. Colomos 2110, Ayuntamiento, 44620 Guadalajara, Jal. Consultorio 215. Piso 2
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La malformación de Chiari en Guadalajara puede ser valorada y tratada por un neurocirujano cuando produce síntomas neurológicos, alteraciones en el flujo del líquido cefalorraquídeo o se asocia con alteraciones en la movilidad de piernas y brazos.
La malformación de Chiari es una alteración en la que una parte del cerebelo, conocida como amígdalas cerebelosas, se encuentra desplazada hacia abajo a través de la abertura situada en la base del cráneo, llamada foramen magno. Existen diferentes tipos de malformación de Chiari, aunque el Chiari tipo I es uno de los que con mayor frecuencia puede diagnosticarse durante la infancia o adolescencia.
Este descenso puede modificar el espacio disponible en la unión entre el cráneo y la columna cervical y, en determinados pacientes, interferir con la circulación normal del líquido cefalorraquídeo alrededor del cerebro y la médula espinal.
Sin embargo, la apariencia de las amígdalas cerebelosas en una resonancia no debe interpretarse de manera aislada. Existen niños con descenso de las amígdalas que no presentan síntomas y que pueden no necesitar tratamiento quirúrgico. Por ello, los hallazgos de imagen deben relacionarse siempre con los síntomas, la exploración neurológica y las demás características de la resonancia.
Dolor de cabeza o cuello
Puede presentarse dolor en la parte posterior de la cabeza o del cuello, especialmente al toser, estornudar, hacer esfuerzo o realizar determinadas actividades físicas.
Mareo o problemas de equilibrio
Algunos niños pueden presentar mareo, sensación de inestabilidad, dificultad para mantener el equilibrio o alteraciones de la coordinación durante sus actividades habituales.
Cambios de fuerza o sensibilidad
En determinados pacientes pueden aparecer hormigueo, adormecimiento, sensación de torpeza o disminución de la fuerza en los brazos o las piernas.
Problemas para tragar o dormir
En algunos casos pueden existir dificultad para deglutir, cambios en la voz, ronquido, pausas respiratorias durante el sueño u otros problemas relacionados con estas funciones.
El diagnóstico comienza con una valoración clínica y neurológica detallada. Se analizan los síntomas del niño, cuándo comenzaron, cómo han evolucionado y si existen características que puedan relacionarlos con una alteración en la unión entre el cráneo y la columna cervical. También se realiza una exploración neurológica para evaluar fuerza, sensibilidad, coordinación, equilibrio y otros aspectos del funcionamiento del sistema nervioso.
La resonancia magnética es el estudio principal para evaluar la malformación de Chiari. Permite observar la posición de las amígdalas cerebelosas, el espacio disponible en la unión craneocervical y otras características anatómicas relevantes. Dependiendo de cada caso, también puede ser necesario estudiar la médula espinal para buscar alteraciones asociadas.
Una de las más importantes es la siringomielia, que consiste en la formación de una cavidad con líquido dentro de la médula espinal. Su presencia puede modificar el seguimiento y las decisiones de tratamiento. También pueden evaluarse otras alteraciones asociadas de la columna o del sistema nervioso cuando existen datos que lo justifiquen.
El diagnóstico no debe establecerse únicamente a partir de cuántos milímetros descienden las amígdalas cerebelosas. La resonancia debe interpretarse junto con los síntomas y la exploración del paciente, ya que la importancia clínica de un Chiari puede ser diferente de un niño a otro.

La valoración especializada es recomendable cuando una resonancia reporta una malformación de Chiari y existen síntomas neurológicos que podrían estar relacionados, como determinados tipos de dolor de cabeza, alteraciones del equilibrio, cambios en la sensibilidad o fuerza, problemas para deglutir u otros síntomas compatibles.
También es importante realizar una valoración cuando los estudios muestran siringomielia, alteraciones progresivas o existen dudas sobre si los síntomas del niño realmente se relacionan con el hallazgo observado en la resonancia.
Por otro lado, encontrar un Chiari de manera incidental no significa necesariamente que exista una enfermedad que deba operarse. Algunos niños sin síntomas pueden mantenerse en seguimiento clínico y radiológico. La decisión depende de la combinación entre síntomas, exploración neurológica, estudios de imagen y evolución del paciente.
El tratamiento depende de los síntomas, los hallazgos de la exploración neurológica, las características de la resonancia y la presencia o ausencia de alteraciones asociadas. Por esta razón, no todos los pacientes con malformación de Chiari necesitan cirugía.
Cuando el Chiari se descubre de manera incidental y el niño no presenta síntomas ni alteraciones que indiquen progresión, puede considerarse vigilancia. El seguimiento permite observar la evolución clínica y determinar si aparecen cambios que justifiquen una nueva evaluación mediante estudios de imagen.
En pacientes sintomáticos es importante determinar primero si las molestias realmente pueden explicarse por la malformación de Chiari. Esto es particularmente relevante en síntomas frecuentes como el dolor de cabeza, que puede tener numerosas causas durante la infancia y adolescencia.
Cuando existen síntomas compatibles, alteraciones neurológicas, siringomielia progresiva u otros hallazgos que justifican tratamiento, puede considerarse una descompresión de la unión craneocervical. El objetivo es aumentar el espacio disponible en la región del foramen magno y favorecer una circulación más adecuada del líquido cefalorraquídeo.
La técnica específica se selecciona de acuerdo con las características de cada paciente. La decisión debe individualizarse buscando tratar la alteración responsable de los síntomas sin realizar procedimientos innecesarios.

No. Algunas malformaciones de Chiari se descubren de manera incidental al realizar una resonancia magnética por otro motivo y el niño puede no presentar ningún síntoma relacionado. En estos casos, el hallazgo no implica automáticamente que exista una enfermedad progresiva o que sea necesario realizar una cirugía.
La importancia del Chiari se determina relacionando los hallazgos de la resonancia con los síntomas, la exploración neurológica y la presencia de otras alteraciones, como la siringomielia. Dependiendo de estos factores, puede ser suficiente realizar seguimiento.
No. Muchos pacientes pueden mantenerse únicamente bajo vigilancia, especialmente cuando no presentan síntomas o alteraciones neurológicas significativas. La decisión de operar debe basarse en la situación clínica completa y no únicamente en el diagnóstico escrito en un reporte de resonancia.
La cirugía se considera principalmente cuando existen síntomas o alteraciones que pueden atribuirse al Chiari, progresión neurológica, siringomielia u otros hallazgos que indiquen que la alteración está teniendo consecuencias clínicas.
La siringomielia consiste en la formación de una cavidad llena de líquido dentro de la médula espinal. En algunos pacientes con malformación de Chiari, las alteraciones en la circulación del líquido cefalorraquídeo alrededor del foramen magno pueden contribuir a su desarrollo.
Por esta razón, cuando se diagnostica una malformación de Chiari puede ser necesario evaluar no solamente el cerebro, sino también diferentes segmentos de la médula espinal. La presencia, tamaño y evolución de una siringomielia son factores importantes para decidir el seguimiento y tratamiento.





